A mediados de diciembre de 1944, Hitler jugó su última baza en Las Árdenas, una descomunal ofensiva en la zona comprendida entre Bélgica y Luxemburgo, con la que pretendía aislar a los Aliados. El Mariscal de Campo Otto Moritz Walter Model, un fiel servidor del Führer, lanzó una dura ofensiva contra las fuerzas aliadas, lideradas por el general norteamericano Omar Nelson Bradley, que fue literalmente "cogido por sorpresa" por los alemanes. El mundo entero contuvo la respiración: si Bradley no hubiera podido contener el avance de las fuerzas de Hitler, la victoria aliada se hubiera tambaleado severamente. Pero en las semanas transcurridas entre el 16 de diciembre y el 25 de enero, la balanza se inclinó del lado de los aliados marcando ya el fin definitivo de la contienda.

1 Comentarios

  1. Gravatarjav adam 26 / 6 / 2010

    Comment Arrow

    nadie puede discutir la efeciencia determinacion y valores morales arraigados de las fuerzas armadas alemanas fuera de los preceptos politicos q se acuñan en todo conflicto, el ejercito aleman sera motivo de estudio por su extraordinario desempeño en las campañas militares durante la segunda guerrra mundial aun en condiciones adversas


Dejá tu Comentario

  • Gravatar

    Tu NombreApril 22, 2010